¿Por qué los clientes habituales de las casas de electricidad las usan como si fueran bares? Se cuelgan durante horas, no se quieren ir, hablan en slow motion entre larguísimas pausas inexplicables, de pronto examinan un tornillo como si se tratase de un meteorito y así por el estilo; todo esto mientras vagan en el limbo de la corriente continua, languideciendo sobre el mostrador y causándote la horrenda y certera impresión de que allí permanecerán hasta que las velas (!?) no ardan… Dios..., y uno atrás como un nabo queriendo comprar una simple y ramera bombilla.
¡Con qué derecho!