El sarcasmo o la causticidad como posición integral frente a la vida es antes bien una manifestación de impotencia para aceptar su extraordinario convite que una muestra de implacable lucidez desmitificadora, tal como pretenden sus narcisos exponentes.  Sin embargo, es también un fake que goza de gran prestigio entre los nabos de todas las latitudes.  Por eso cuando algún  iluminado se decide a izar la bandera encuentra al instante 50, 100, 500, 1000 ó 1 millón de seguidores rindiéndole pleitesía con el culo apuntando hacia la nada (…).
¿El amor? Una vaca ausente de la que mamo. Porque es incansable y el único refugio en nuestras vidas. El que no lo sabe ver es un inútil, de alguna manera, y se va a refugiar siempre en cosas sin sustancia”. (Luis Alberto Spinetta)