Cuánta intelligentsia que no usa el subte ni por error se desgañita protestando por el monstruoso aumento de tarifas -en el que, desde ya, faltaba más, el gobierno nacional no ha tenido nada, pero nada que ver, ¿eh?-, y sin embargo, en ochos años, no les oí decir ni jota sobre la estafa del INDEC y sus consecuencias, la corrupción, el clientelismo, la impunidad, la falta de créditos, la pobreza de inversiones en infraestructura, servicios, etc., el trabajo en negro, los índices de indigencia, la educación pública en caída libre, la jurisdicción de goma de Oyarbide y así podría seguir hasta el año que viene.  Pero vuelvo a la inquietud de base: qué raro no hayan pronunciado jamás una palabra respecto de todo lo antedicho, ¿verdad?
CHANTAS