Muere Tyrone Power, lo recibe San Pedro.
-Espere aquí, señor Power, el Señor lo verá en un momento.
San Pedro va hasta donde Dios y le dice: "Señor, Tyrone Power está aquí".
-¡Ay! ¡y yo con estas mechas!

Mi amado padre solía contar este chiste y el niño que fui se carcajeaba con ganas cada vez que lo hacía. Mi madre, más devota, intentaba reprobarlo, pero terminaba soltando una risita concesora que acababa exculpándonos a los tres, entregados así a un momento de sana herejía en familia.