La mediocridad, pensaba, es necesaria: un faro para distinguir a los que brillan.  Gracias, mediocridad propia y ajena. Y lo digo sin ironía.

PD: ¿Se imaginan un mundo de puro fulgor? Locura, ceguera y muerte.

PD2: Philip Dick, más lóbrego: “Una gran planicie, donde no hay otra cosa que fuegos aislados.