"... y el sábado, sexo" nos sumerge en el crudo y nervioso registro de la vida de una joven que ha construido un extraño continuum puertas adentro: inquietante recurrencia a la estimulación química, sexo sólo a través de acompañantes (de todo género y transgénero) y restringida interpelación al mundo bajo la prótesis espectral de una PC.
Opresión, aislamiento urbano y soledad conforman así un universo cerril y sin embargo sensible, en el que su protagonista oscila entre la excitación irrefrenable y una honda pena interior.